Implanta un sistema de Prevención de Blanqueo de Capitales (AML/CTF) en tu agencia o promotora: diligencia debida, titular real, señales de alerta y protocolos internos para operar con seguridad y sin sustos.
Porque una operación inmobiliaria mal gestionada en AML/CTF puede acabar en requerimientos, operaciones bloqueadas, pérdida de clientes e incluso sanciones. La clave no es “pedir papeles”, sino tener un método: identificar, evaluar riesgo, documentar decisiones y saber cuándo escalar.
Incumplir obligaciones de diligencia debida, control interno o documentación puede desembocar en procedimientos, multas y medidas correctoras.
Sin KYC/origen de fondos claro, la operación se ralentiza o se cae: bancos, notarios y contrapartes piden evidencias y coherencia.
Una agencia o promotora asociada a operaciones opacas sufre pérdida de confianza, revisiones más duras y problemas de relación bancaria.
Diseñamos tu sistema AML/CTF para que el equipo lo aplique sin fricción: procedimientos, checklists, formación y soporte en operaciones sensibles.
Cumplir no es “pedir DNI y ya”. La PBC inmobiliaria exige aplicar un proceso proporcional al riesgo: identificar al cliente, entender el propósito de la operación, verificar la estructura cuando hay sociedades y documentar el origen de fondos cuando procede.
En la práctica, un buen sistema evita bloqueos de última hora, acelera cierres y te da defensa si te inspeccionan: puedes demostrar qué revisaste, por qué aprobaste (o rechazaste) y qué evidencias guardaste.
La diligencia debida empieza por la identificación del cliente, pero en inmobiliaria lo crítico es detectar quién manda y quién se beneficia cuando hay sociedades, apoderados o compras por terceros.
Pedir origen de fondos es normal en operaciones de riesgo, importes altos o perfiles sensibles. La clave es hacerlo con un checklist claro y con un discurso profesional: “necesitamos documentarlo para poder cerrar”.
Suele incluir justificantes de ahorro/ingresos, financiación, venta previa, herencias/donaciones o documentación bancaria. Lo importante es la coherencia entre perfil, importe y documentación.
Un sistema PBC inmobiliaria debe tener “red flags” predefinidas. Ejemplos frecuentes:
Ante señales, se activa examen especial, se documenta y se decide con criterios objetivos (no con intuición).
La diferencia entre “cumplo” y “me sancionan” suele ser la evidencia: procedimientos, registros, decisiones documentadas, formación y revisiones periódicas.
Nosotros lo aterrizamos en plantillas, guías y protocolos que el equipo puede aplicar desde el primer contacto hasta la firma.
Una guía rápida para que el equipo sepa qué hacer (y cuándo escalar) sin frenar la operación.
No necesitas memorizar mil casos: necesitas detectar patrones y actuar siempre igual.
Reticencia a aportar documentación, explicaciones vagas, “intermediarios” que controlan toda la operación o cambios de intervinientes sin motivo.
Sociedades sin actividad, capas innecesarias, países no relacionados con el negocio, apoderados sin lógica o titulares reales difíciles de identificar.
Importes que no encajan con el perfil, precios fuera de mercado, pagos atípicos o presión por cerrar “ya” sin justificación.
Sin “carpetas de compliance” que nadie abre. Lo hacemos práctico, usable y defendible.
Entendemos tu operativa (ventas, alquileres, captación, no residentes, promotoras, colaboradores) y definimos el nivel de control que necesitas.
Manual + checklists + guiones para pedir documentación sin fricción. Formamos al equipo para que sepa detectar alertas y escalar.
Revisamos casos de riesgo, ayudamos a documentar decisiones y dejamos el expediente “a prueba de inspección”.